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Fines del Derecho

¿Sentencia Justa?

Por philosophico - 26 de Enero, 2006, 17:20, Categoría: Fines del Derecho

SENTENCIA
Lima, 20 de Setiembre de 1964.
AUTOS Y VISTOS: Que la Compañía Urbanizadora El Bulldozer S. A. demanda a don Pedro Quispe para que le entregue la posesión del lote de terreno que adquirió del demandado por contrato de compra venta celebrado por escritura pública de 25 de Abril de 1962 ante el Notario doctor Aureliano Buendía por el demandado en su calidad de vendedor con el señor Juan Buenavista, quien a su vez vendió sus derechos a la firma demandante según escritura pública de 28 de Abril del mismo año extendida ante el mismo Notario; que el contrato de 25 de Abril estipulaba que el vendedor debía entregar al comprador la posesión del terreno materia de la venta dentro de los seis meses siguientes a la fecha en que se hubiera verificado el pago de la totalidad del precio convenido S/ 0.10 por metro cuadrado; que habiéndose negado el vendedor a recibir el pago, la suma correspondiente que asciende a S/. 15,000 fue consignada por la firma demandante el 1ro. de Noviembre de 1962 y obra desde tal fecha a disposición del vendedor; que, a pesar de las reiteradas gestiones, el terreno no ha sido entregado aún al comprador y, por consiguiente, la Compañía Urbanizadora demanda la entrega inmediata del terreno y el pago por el señor Quispe de la suma de S/. 1'000,000 por concepto de indemnización por los daños y perjuicios causados por el vendedor al comprador por el incumplimiento en la entrega oportuna; que, en vía de reconvención, don Pedro Quispe solicita se declare anulado el contrato de compra venta por error substancial y porque el contrato no se ajusta a las reglas de la buena fe porque el vendedor ignoraba que, gracias al descubrimiento de unas minas de uranio en el área vecina, su propiedad tenía un valor muchas veces mayor debido a las posibilidades de urbanización creadas por la nueva actividad económica en la zona, como lo prueba el hecho de que tres días después de firmado el contrato de compra venta, el entonces comprador señor Buenavista vendió sus derechos a la Compañía demandante por la suma de S/. 10. por metro cuadrado haciendo una ganancia a costa del señor Quispe de casi 10,000 %; que el señor Quispe afirma ser un hombre humilde, ignorante en materia de negocios, dedicado a la agricultura de pan llevar al igual que sus padres y sus abuelos; que, por tanto, el señor Quispe creyó vender unas tierras de pobre valor agrícola y no un terreno urbanizable del alto valor comercial; que el señor Buenavista no actuó de buena fe porque conocía de antemano el descubrimiento de las minas y negoció con el señor Quispe sin hacer mención de tal hecho; que el señor Quispe es escasamente alfabeto y que, por consiguiente, no tenía acceso directo a las fuentes de información periodística, lo que obligaba al señor Buenavista a explicitar con claridad la naturaleza comercial de la operación a fin de que existiera un auténtico acuerdo de voluntades; que el terreno vendido es el único bien de propiedad del demandado y su única fuente de ingresos debido a que no puede trabajar en razón de su avanzada edad;

CONSIDERANDO: Que se encuentra acreditado que Compañía Urbanizadora El Bulldozer S.A. es actualmente propietaria del lote de terreno materia del presente juicio en virtud de los contratos de compra venta celebrados por el demandado con el señor Juan Buenavista y por éste con la: demandante; que el precio se encuentra pagado conforme a lo estipulado en el contrato; que la teoría jurídica del error no puede entenderse como la exigencia de una estricta concordancia entre la obligación y la voluntad del que la asume, de manera que se anule toda obligación contraída en base a una creencia errónea; que esa tesis no sería aceptable aún cuando el error fuera tan grave que sin él la obligación no se hubiera asumido, ya que la aceptación de tal doctrina estricta privaría de toda seguridad al comercio jurídico; que, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 1082 del Código Civil, sólo es anulable el error que no permite la correcta identificación de la cosa, lo que no ha sucedido en el caso de autos en que el terreno materia de la venta se encuentra perfectamente definido; que la buena fe a que se refiere el artículo 1328 del Código Civil debe entenderse en sentido restringido pues su aplicación indiscriminada eliminaría toda seguridad jurídica en la ejecución de los contratos; que la buena fe del comprador debe apreciarse tomando en consideración la conducta normal que puede esperarse en un vendedor razonable; que es así como puede presumirse que todo vendedor sabe el valor de la cosa que vende a está en aptitud de informarse al respecto antes de adoptar una decisión, sin que el comprador se encuentre en la obligación de advertirle el mayor valor que dicho comprador puede obtener posteriormente gracias a su habilidad comercial; que las consideraciones respecto de la ignorancia y debilidad del presente comprador son estimables en justicia pero no pueden modificar por el hecho de su situación particular aquello que el Derecho establece o presume de manera general y además deben ser postergadas en cualquier caso ante la exigencia social de que exista seguridad en la aplicación de las leyes y en el cumplimiento de los contratos que libremente celebran las partes; que la Compañía demandante sólo ha acreditado daños por valor de S/. 100.000 en vez de S/.1'000,000 demandados, por concepto de lucro cesante al no haberle sido posible iniciar sus operaciones de urbanización y venta en la fecha oportuna; FALLO declarando infundada la reconvención y fundada en parte la demanda, debiendo el señor Pedro Quispe entregar de inmediato el terreno materia de la venta a la Compañía demandante y pagarle la suma de S/. 100.000 por concepto de daños y perjuicios; sin costas.
SANSÓN CARRASCO