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Diciembre del 2005

Todavía hay espacio para la filosofía

Por philosophico - 28 de Diciembre, 2005, 23:34, Categoría: Filosofía

El Comercio 26-22-05

Todavía hay espacio para la filosofía

REFLEXIÓN. Santuc habla sobre los retos del ser humano en estos tiempos.

 

Vicente Santuc acaba de publicar "El topo en su laberinto" un libro con nombre de novela, pero que en realidad es una introducción al mundo de la filosofía y invita a buscar el sentido de la vida

En Piura lo recuerdan mucho. Vicente Santuc estuvo trabajando veinte años con los campesinos de ese departamento. A este sacerdote jesuita francés lo encontramos actualmente entre libros, al frente de la universidad Antonio Ruiz de Montoya. Una conversación con él se convierte en una reflexión acerca del hombre y de la vida. Al ingresar a su sencillo despacho observamos que sobre su escritorio hay un libro con el título "Una sociedad a la deriva", que da pie para el inicio del diálogo.

 

¿Usted coincide con el título de ese libro? ¿Estamos a la deriva?

En este momento podemos considerar que mundialmente estamos como a la deriva porque hemos asumido, quizá de manera muy ligera, que la ciencia y la técnica iban a resolver todos los problemas, sin embargo ellas solo presentan un norte: el de lo posible técnicamente. Pero eso no nos brinda una orientación total porque estas ciencias están guiadas solo por una carrera indefinida hacia mayores posibilidades de actuación sobre el mundo, la naturaleza, el mercado. Se nos coloca en una carrera, pero no se sabe hacia dónde va. Entonces lo que termina dominando es la comercialización y las ganancias.

 

¿En este contexto, hay espacio para el pensar?

El pensar es lo que tipifica al ser humano, lo que lo diferencia de los otros animales. No tenemos una programación que nos guíe con seguridad en nuestros comportamientos. Este pensar tiene dos grandes vertientes. Una en la cual el ser humano se traza objetivos, finalidades para su propia vida, mediante la asunción colectiva de valores. La otra dimensión del pensar es la instrumental, el cómo hago tal cosa y eso es lo que hoy aparentemente nos domina. Un pensar que está abocado a la pregunta del cómo hacemos las cosas, cómo maximizamos las ganancias. El pensar guiado únicamente por la técnica resuelve problemas meramente técnicos. Es cierto que a través de ese pensar podemos hacer grandes cosas, eso no podemos negarlo, sería absurdo hacerlo, pero también podemos cometer barbaridades. Lo que me preocupa hoy es que nuestro imaginario colectivo está dominado por el qué hacer, cómo transformar la naturaleza.

 

¿Sin embargo, hoy nos repiten constantemente de que estamos en la sociedad del conocimiento o acaso estamos reduciendo ese conocimiento al cómo simplemente?

Me parece que sí y esa es otra ambigüedad. El pensar es la capacidad que tiene el ser humano de revisar su propio pensar, sobre qué se apoya ese pensar, la capacidad crítica que tiene el ser humano. Un pensar que critica las propias bases sobre las cuales se asienta la convivencia humana, que ve los prejuicios que podemos tener, que revisa las ideas para, a partir de ello redefinir las perspectivas comunes. Pero ese pensar hoy no está muy presente. ¿Si estamos en una sociedad en donde el saber es poder? Sí y no. ¿Cuál es el saber que estamos difundiendo? ¿Es un saber que nos permite hacer la pregunta propiamente humana? Si hablamos de educación pensamos sobre todo en la dimensión instrucción, es decir en la preparación de los jóvenes para que ellos estén en mejores condiciones para ubicarse en la máquina administrativa o productiva. Sin embargo ¿dónde se hace la pregunta de lo que se trata para ser 'ser humano', sobre el sentido de la vida?

 

Es curioso, hoy proliferan universidades en nuestro medio y se supone que construyen conocimiento, construyen el pensar; sin embargo, no parece que se esté cumpliendo eso.

El problema es que estamos como obsesionados por esa dimensión del cómo , de la técnica. Esa especie de fe ciega de que ciencia y técnica resolverán los problemas. Ambas son como gorgojos ciegos que caminan ciegamente. Entonces tenemos que hacernos una pregunta. ¿El hombre está hecho para eso o para otra cosa? Las universidades están hoy inscritas en esa significación imaginaria que es el servicio de la máquina productiva y por lo tanto ofrecen una formación que se dedica prácticamente a la instrucción. Podemos tener jóvenes muy bien preparados para ser ingenieros de todo tipo, pero son poco preparados para hacerse la pregunta sobre el sentido de su vida, qué significa vivir. No se les forma para analizar los procesos sociales. Estamos en mundo con una polarización más grande.

 

Y además un mundo de supervivencia..

Una vida acostumbrada a la mera sobrevivencia no es una vida humana. Si hay seres humanos condenados a eso no pueden hacerse la pregunta de qué es la justicia, porque están como condenados a buscarse las formas de sobrevivir. Se trata de una pregunta muy seria. ¿Llegaremos o no como humanidad a hacernos esa pregunta? Somos esa porción de la humanidad que sabemos que vivimos en un planeta. Lo que tenemos, y es lo grande de la máquina productiva moderna, es que gracias a la ciencia y la tecnología podemos producir bienes, alojamiento, etc., para todos los humanos existentes. Gracias a la máquina productiva moderna tenemos en las manos la posibilidad de resolver los problemas de supervivencia para la humanidad en su totalidad, pero queda el problema de saber qué es el sentido de la vida.

 

Da la sensación de que la tarea de construir un sentido crítico, dadas las circunstancias, solo podría hacerlo un pequeño grupo.

¿Si hay algunos ilustrados que tendrán que hacer que en conjunto tomemos más conciencia de ello? En algún sentido sí, pues hay algunos que han tenido mayor acceso a la reflexión. ¿Pero cómo se dará el paso adelante para que no descanse sobre grupo privilegiado? Todos debemos participar. El problema es ver si como humanidad somos capaces de salir de pautas de las representaciones recibidas del mundo moderno para pasar a otro tipo de pautas, de modelos. Ese es un reto.

 

¿Y sobre los medios de comunicación?

Los comunicadores tienen ustedes un rol de información y formación de la conciencia humana. No solo se trata de informar anécdotas. Sin embargo hay una especie de tendencia en nosotros, en el ser humano, de regocijarse de las cosas malas, de atropellos, choques, asesinatos. Eso alimenta lo tanático en nosotros. Pero ustedes deberían tener la capacidad para ver y hacernos ver también los esfuerzos hechos por tanta gente, en un sitio u otro, para salir adelante con dignidad.

 

¿Por qué escribir un libro de filosofía hoy?

Si hay algo que falta hoy es esta especie del retorno del ser humano sobre sí mismo, sobre las cosas que vive. Si hay un rol que la filosofía puede tener, además de ese rol de crítica, ella puede ayudarnos a orientarnos, a ver de qué se trata en la vida del ser humano, ayudarnos a reconocer, ver y comprender lo verdaderos problemas y detectar los falsos problemas así como las trampas que hay en los discursos que manejamos. La filosofía puede ayudarnos a realizar eso. En el campo de la filosofía no se trata de cuánto conocimiento acumulo y tampoco se trata de que si poseo más conocimiento soy más ducho.

 

Marco Méndez Campos